Archivo mensual: noviembre 2012

Fobia al avión

 

Desde entonces
me atormenta vaciarme sobre el caucho negro
de una cinta transportadora.

Me alarman los arcos de seguridad.
Los billetes me agobian.
Los pasaportes me angustian.

Me asfixio en los asientos numerados
-centro,
pasillo,
ventanilla-
con vistas todos a la misma pantalla
con la misma película.

El cuarto de baño separando
la clase turista
de la business class
me produce náuseas.

Me marea el perfume de las azafatas
y la voz inodora
del capitán.

De sólo pensarlo,
siento pánico al leer un destino
marcado
-con fecha y hora-
en un panel electrónico.

Tengo fobia al avión desde entonces,

el día
que aprendí a volar
en tus ojos.

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Solicitud de soporte técnico

 

A Microsoft

¿Cuántos píxeles?
¿Cuál es la resolución de la pantalla?
¿Y su sensibilidad táctil?

¿Es resistiva o capacitiva?
¿Qué presión hay que ejercer con el transductor?

Y sobre todo

¿qué tipo de puntero utiliza para arrugarse
con una lágrima
vertida debajo del último verso
de un poema de amor?

Envíenme por mail
las especificaciones técnicas del fabricante.

Necesito dejar una tablet
debajo de una almohada.

El silencio de los árboles


Algo callan los árboles de las calles de Madrid.
Algo callan.

Sólo en los viarios
-sin contar los parques y jardines-
casi trescientos mil ejemplares
de doscientas diez especies distintas
sentados en silencio desde sus alcorques
contemplan a la gente de camino
al mercadillo
al mercado
al supermercado
al hipermercado
y al cubo de la basura
del centro comercial.

Algo callan los árboles de las calles de Madrid
contemplando sentados a la gente

sin decir
ni una sola fruta.

Algo callan.

Alrededor de la candela


A Txus, Muna, Olga, Elsa y Asier
Cortelazor, noviembre de 2012

Así como brotan de la tierra los gurumelos
levantando el encinar.

Así como crecen los limones en el patio
entre el olor de las hojas verdes
y las espinas.

Así como los membrillos colorean el árbol hasta su nombre.

Así,
como caen los frutos del castaño,
abiertos.

Mientras lloran las tejas de barro
en carcajadas contra el suelo
y las piñas,
las ramas,
los troncos
bailan alrededor de la candela,
así,
desnudos como los alcornoques.