El trono


Si no reconozco como legítimo ningún trono
es por culpa de mi madre.

Ella
colocaba en la mesa de luís catorce
la mantelería isabelina,
la porcelana ming
y los cubiertos de plata de cuando carolo
o del regalo de boda,
por lo menos.

Ella ordenaba según derecho hereditario
las sillas protocolarias en orden de jerarquía
comenzando
por las acolchadas y tapizadas del salón,
siguiendo por las de madera
rechapada de la cocina,
para terminar,
sólo si el número de comensales lo exigía,
por las de plástico plegables del trastero.

Por eso,
si no reconozco como legítimo ningún trono
es por culpa de mi madre,
de ella
la Reina que se sentaba
siempre
la última
y en un taburete.

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