Archivo de la etiqueta: mercado

El centro comercial


Aquello resultó ser el libre mercado,
el de verdad,
el auténtico,
el de las veinticuatro horas abierto,
el de las ventanas cerradas,
el del torno de acero a la entrada,
el de la línea de cajas a la salida,
el del vigilante jurado en ambas,
el de las cámaras de seguridad,
el del hilo musical marcando el paso,
el de los pasillos rectos y alineados,
el de los estantes estándar,
el de los productos ordenados por colores según el billete que los paga,
el de las marcas de la casa a la altura de los ojos y al alcance de las manos,
el de la competencia subiéndose a un taburete,
el de si quieres alternativas te agachas,
el del precio en origen fijado en el destino,
el de las ofertas colgadas con hilo de sedal,
el de compra hoy y lo pagaras mañana,
el los reponedores a tiempo parcial y las cajeras de por vida,
el del centro comercial,
el libre mercado de verdad,
el auténtico,
el del carro con candado
y las ruedas trucadas.

Anuncios

Dices


¿Y dices que sin interés particular
nada se habría inventado?

¿Y dices que sin ánimo de lucro
nada se llevaría a la práctica?

¿Y dices que si no existiese competencia
nada podría evolucionar?

¿Y dices que sin las leyes del mercado
nada de nada sería viable?

¿Y dónde dices que compraste el idioma
con el que me lo dices?

Lo que sueño algunas noches


Hay noches que sueño
que cojo un cuchillo jamonero
y le parto en dos.

Él
es el empresario agrícola que produce
más tomates
más redondos
más esféricos
más rojos
más brillantes
más duros
más duraderos
más inmunes al pulgón y a la oruga
más resistentes al embalaje y al transporte
más rentables para la producción local
más competitivos en el mercado exterior
más demandados por las grandes superficies
más ofertados a los pequeños consumidores
más vendidos
más comprados.

Es un sueño repetitivo:
cojo un cuchillo jamonero
y le parto en dos
sobre la encimera de la cocina.

Por curiosidad
simplemente.

Le parto en dos con un cuchillo jamonero,
observo si sangra,
le echo una pizca de sal
y lo pruebo
nada más que por saber
si al menos él
sabe a hombre.