Un auténtico calvario


I.

Y dijo:
Guardaos de toda avaricia.
Y le empezaron a buscar.

II.

Y dijo:
Será más fácil pasar un camello
por el ojo de una aguja,
que entrar un rico en nuestro reino.

Y le compraron por treinta monedas de plata.

III.

Y dijo:
Habéis hecho de esta casa
un mercado de comercio,
una cueva de ladrones.
Y le llevaron a juicio.

IV.

Y dijo:
No juzguéis
si no queréis ser juzgados.

Y le ataron con una soga.

V.

Y dijo:
El que esté libre de culpa
que tire la primera piedra.

Y le flagelaron con cuarenta latigazos.

VI.

Y dijo:
Sepulcros blanqueados,
hermosos por fuera
pero llenos de huesos muertos
e inmundicias
por dentro.

Y le coronaron de espinas.

VII.

Y dijo:
Tratad a los demás
como queréis ser tratados.

Y le ataron a un poste.

VIII.

Y le hicieron subir andando
a un monte.

IX.

Y dijo:
Los que se consideran jefes de las naciones
oprimen a los súbditos
y los altos oficiales
abusan de su autoridad.

Y le clavaron al poste por los pies
y por las manos.

X.

Y le lancearon el costado.

XI.

Y dijo:
Los últimos
serán los primeros.

Y le sepultaron en una cueva.

XII.

Y al día siguiente
calló.

XIII.

Y al día siguiente
calló también.

XIV.

Y al tercer día
dijo:
Los que tienen hambre
y sed
de justicia
serán saciados.

Y le construyeron encima
la basílica más grande jamás conocida,
la rodearon de una ciudad-estado,
la custodiaron con soldados
y la poblaron
de señores orondos investidos con casullas
no fuese a ser
que se levantara
de verdad.

XV.

Por los siglos de los siglos
ahí
debajo
sigue.

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